Liscas

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¡Ahhhh Las Liscas!

Ayer, el cuatro de énero, yo vi a una lisca. Mi amiga, Carolina, me dijo que vio la otra lisca. Este es muy creable porque las liscas casi siempre viajaban en grupos de dos, porque ellos son gemelos. Mi lápiz favorito se me cayó y la lisca lo agarró como si fuera una fantasma. Carolina y yo soló los vimos a las liscas porque los dos vestían muchas joyas que brillaban; probable las joyas eran cosas que los habían robado de otras personas en el pasado.

La Lisca Que Vi

Pasó demasiado rápidamente. Y todavía no estoy completamente seguro que pasara, pero lo que sé es que perdí mis llaves. Fui al gimnasio ayer a las seis de la noche. Conduje allí, y vi a mis amigos quien estaban jugando baloncesto. me quité mi chaqueta y la tiré al suelo. Empezamos jugar, pero me dio cuenta que mis llaves estaban en mi bolsillo así que las tiré también. Después de que mi equipo perdimos el juego, me enfadaba un poco, y agarré la chaqueta. Anduve a mi coche, traté de coger mis llaves, pero no estaban en mi bolsillo. Pensaba se me cayeron en el camino al coche pero mientras andaba cuidadosamente atrás, recordé que las tiré al suelo. ¡Corrí al gimnasio y nadie estaba allí, pero veinte metros en frente de mi, apareció una lisca! Calva, ojos de forma de abalorio. Culebreé hasta mis llaves, las agarraron con succión, y desapareció. Había que andar por dos horas a mi casa. Perdí mis llaves, y para que no veas esos monstruos, no pierde tuyas.


Jubitas
Usualmente las jubitas están muy felices, pero mi último encuentro con una era muy chocante. Yo estaba en la biblioteca buscando un libro, cuando oí un ruido extraño. La jubita de la biblioteca había agarrado un chico con sus brazos largos porque el chico estaba tratando de robar dos libros de la biblioteca sin tomar prestado los libros. La jubita, con sus gafas enormes, vio a este chico antes de que él pudiera salir. Pero, cuando la jubita entró la base de datos de la biblioteca, ¡se dio cuenta de que este chico tenía cinco libros que no había devuelto! Le prohibió entrar la biblioteca otra vez. Las jubitas siempre parecen amables, pero si rompes las reglas de la biblioteca, ten cuidado de la ira de las jubitas.
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Hace dos semanas que yo recibí un proyecto para la clase de Historia. La tarea era que cada estudiante tuvo que investigar un tema y crear una tesis sobre ese tema. El tema de mi proyecto era la gente de Colombia. Sólo me quedaba una semana cuando me di cuenta de que sabía nada sobre la gente de Colombia. Fui a la biblioteca para buscar libros de mi tema. Encontré muchos libros pero no pude agarrarlos porque estaban en la balda más alta. Pregunté una jubita para ayuda. Con sus brazos muy largos y sus Skechers ella podía conseguir los libros.

Pretubios

Hace cuatro años que yo ví los pretubios. En ese dia, mi padre y yo fuimos a verlos por mi cumpleaño. Necesitabamos ir al centro del bosque a encontrarlos. Cuando lleguémos, era un momento especial porque los pretubios sólo viene cada diez años. Era muchos pretubios en el centro del bosque, y era magnifico. Todos tenían tres partes y era lunares en cada parte. Tomemos diez pretubios para hacer un refresco porque los pretubios son muy bien por la corazon. No puedo esperar hasta que vayamos otra vez en seis años.



Un día, yo rompí a un espejo y yo supe que tendría siete años de mala suerte. Pero, también yo supe que este año fue el décimo año desde la llegada anterior de los pertubios. Entonces yo viajé alrededor del mundo y fui a cada selva tropical en el mundo hasta que yo encontré los pertubios de buena suerte. Cuando yo encontré los pertubios, otro hombre los encontró también. Yo estaba muy sorprendida que yo encontré las pertubios y estaba enojada que otro hombre los encontró también. Pero, yo expliqué mi cuento al hombre y que necesité los pertubios para que pudiera cambiar mi mala suerte a buena suerte y él aceptó mi cuento y me dio los pertubios.



Guayaleros

El verano pasado, mi familia y yo visitamos a Guatemala para nuestra vacación. Nos alojábamos en un hotel a lado del mar cuando decidimos visitar al edificio donde el gobierno de Guatemala era situado. Nos acercamos al edificio cuando oímos los gritos y ruidos de los revolucionarios famosos, los Gualayeros. De repente, oí un tiro, el edificio empezó prender, y las llamas extendían al cielo. Vi a un coche que salía disparado por la calle y en el coche, podía ver a los Gualayeros, llevando unas máscaras negras y trajes amarillos. No hace falta decir que nunca los vimos otra vez.